Método
El plan empieza en ti, no en un protocolo.
Una misma lesión no significa la misma historia, las mismas demandas ni el mismo camino de vuelta. Por eso cada proceso parte de una evaluación y se ajusta con criterio.
- 01
Escuchar y entender
Qué ha pasado, cómo te afecta, qué has probado y a qué quieres volver. El contexto importa tanto como el punto de dolor.
- 02
Evaluar el punto de partida
Observamos movimiento, tolerancia y capacidades relevantes para construir una referencia útil, no una colección de pruebas sin dirección.
- 03
Definir una dirección
Acordamos objetivos y prioridades. El plan debe encajar con tu deporte, tu momento y el tiempo real del que dispones.
- 04
Trabajar y ajustar
Tratamiento y ejercicio se combinan cuando aportan valor. La progresión cambia según cómo respondes, no según un calendario rígido.
- 05
Acercarnos al deporte
La última parte del proceso prepara las demandas que vas a encontrar al entrenar o competir, con una vuelta gradual y razonada.
Progresar no siempre es una línea recta.
Hay semanas para avanzar y otras para ajustar. Medir lo que importa, escuchar tu respuesta y mantener claro el objetivo permite tomar mejores decisiones durante el proceso.
¿Empezamos?